Del taller al encuentro: lo que aprendimos en nuestro primer Mercado Navideño
Hay experiencias que te recuerdan el para qué.
Nuestro paso por el Mercado Navideño en Sabadell el pasado 21 de diciembre de 2025 fue breve, la lluvia solo nos permitió estar un día en lugar del fin de semana entero, pero suficiente para confirmar algo que ya intuíamos: en un mundo acelerado, las personas siguen dando valor a lo hecho artesanalmente, a lo diferente, a lo cuidado.
Durante semanas preparamos cada detalle con el mismo mimo con el que diseñamos nuestras joyas. Las piezas, los expositores, incluso el espejo que cortamos con la grabadora láser, para que el espacio hablara el mismo lenguaje que Oniraxis: ligereza, cuidado y atención al proceso.
Pararse, hablar, tocar
Más allá de mostrar joyas, el mercado fue una invitación a pararse. A conversar sin prisas con todas aquellas personas que se interesaban por las joyas de autor hechas en Sabadell y era una oportunidad para explicar qué hay detrás de cada forma, cada material, cada decisión.
Hablar de pendientes ultraligeros, de cierres de titanio biocompatible, de por qué creemos que la belleza no debería doler ni pesar. Y ver cómo, al probárselos frente al espejo, muchas personas sonreían al reconocerse en ellos, ya que, para muchas, era la primera vez que podían llevar un toque de color en el rostro (hasta el momento su piel solamente admitía pendientes de oro, pues, de otro modo les causaba reacción alérgica).
Ese gesto, aparentemente, tan sencillo, nos recordó que el contacto directo sigue siendo insustituible.
Cuando lo digital se vuelve real
Uno de los momentos más especiales fue la visita de Bea, ganadora de nuestro Sorteo de Navidad que hicimos en Instagram. Lo que había empezado como una interacción en redes cruzó la frontera de lo virtual para convertirse en un encuentro real, en la entrega de unas Polaris en Blanco Seda y en una conversación compartida.
Ahí entendimos que las redes pueden ser el inicio, pero el vínculo se construye en lo tangible.
El valor de un regalo personalizado
Estos días hemos pensado mucho en qué convierte a un regalo en algo especial.
Y la respuesta no está en el precio ni en la tendencia, sino en la intención.
Personalizar una caja con un nombre, es decir: he pensado en ti antes de que lo abrieras.
Cada nombre lo diseñamos en el ordenador y lo grabamos en la caja uno a uno con láser, sin tintas, desde nuestro propio taller. Porque creemos que el cuidado empieza antes de abrir la caja y que los pequeños detalles son los que transforman un objeto en un recuerdo.
Crear despacio, crear con sentido
En Oniraxis creemos en una forma de crear, donde la tecnología convive con la artesanía, donde producir sin generar residuos, bajo demanda es una decisión consciente, y donde cada pieza tiene un porqué.
En un mundo donde todo sucede cada vez más deprisa, detenerse a explicar, a escuchar y a entender es algo máfico. Una manera de apostar por lo auténtico, por lo único y por aquello que se hace con tiempo y con intención.
Seguimos aprendiendo, creando y compartiendo. Despacio. Con sentido.